- LA BOHEME

OPERA DE  GIACOMO PUCCINI

REGIE  WILLY LANDIN

VESTUARIO  DANIELA TAIANA

ILUMINACION  JOSE LUIS FIORRUCCIO

ESCENOGRAFIA
TITO EGURZA

TEATRO  COLON de Buenos Aires  -  2006

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FICHA ARTISTICA

"La bohème"

Ópera en cuatro actos

 

Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica,

sobre Scènes de la vie de bohème de Henri Murger

 

Música de  Giacomo Puccini

 

Orquesta Estable del Teatro Colón

Director:       STEFAN  LANO

 

Coro Estable del Teatro Colón

Director        SALVATORE  CAPUTO

 

Coro de Niños del Teatro Colón

Directo       VALDO SCIAMMARELLA

ELENCO 

Mimì:
Angela Maria Blasi  y Olga Makarina

Musetta:
María José Siri y  Eliana Bayón

Rodolfo:
Massimiliano Pisapia  y Steven Harrison

Marcello:
Gustavo Gibert  y  Hernán Iturralde

Schaunard:
Leonardo Estévez  y  Alejandro Meerapfel

Colline:
Carlos Esquivel  y  Nahuel Di Pierro

Benoit: / Alcindoro:
Gui Gallardo  y  Juan Barrile

ASIST. DE VESTUARIO       Jorgelina Schdeigger
ASIST. ESCENOGRAFO  
   Julieta Ascar
ASIST. ESCENOGRAFIA  
   María

VESTUARIO 
DANIELA  TAIANA

ILUMINACION
JOSE LUIS FIORRUCCIO

ESCENOGRAFIA 
TITO EGURZA

REGIE
WILLY LANDIN

PRODUCCION   TEATRO COLON

TODAS LAS FOTOGRAFÍAS PUBLICADAS EN ESTA PAGINA FUERON REALIZADAS POR EL DEPARTAMENTO DE FOTOGRAFÍA DIGITAL DEL TEATRO COLON Y LA  AUTORÍA PERTENECE A SUS INTEGRANTES

BOHEME-ACTO2
DIBUJO DE TITO EGURZA  PARA EL ACTO 2
BOHEME CATO 3
DIBUJO DE TITO EGURZA  PARA EL ACTO 3

DIBUJO FUNCIONAL (SIN AMBIENTAR) ACTO 1/4

DIBUJO DE ESTUDIO  PARA FINAL DEL ACTO 1
 
 

SOBRE  LA  OBRA ,  LA  ÉPOCA  Y  EL "REALISMO"


G.  PUCCINI





PARIS  1900





T.  LAUTREC
Creo, fervientemente, que el papel del escenógrafo debe situarse, a veces con mucho esfuerzo, en el rol de "servidor del espectáculo". Sencillamente porque no es el propietario absoluto de la imagen que recibirá el público.

Existe un autor, un director, actores, e incluso otros artistas plásticos que lo acompañan en la resolución de un problema muy complejo: que no es otra cosa que contar y mostrar una historia determinada.

En vano, es entonces, querer imponer un "estilo", a veces caprichosamente.

Cada obra de teatro, cada ballet, cada ópera, tienen "su mundo" y ese espacio que creamos es especial y "único" para cada espectáculo que encaramos. El secreto estará, entonces, en adentrarnos y descubrir ese "mundo" que habitarán los personajes (actores, cantantes, bailarines) y proponer una estética acorde.

El autor cuenta una historia y muchas veces se vale de ella como metáfora de una problemática que quiere expresar (política y/o económica y/o social y/o humana). En este caso vale coincidir con la idea o contraponer otra interpretación que nos exprese.

Otras veces, el autor, solo quiere contar una historia sin otras intenciones que no sean la belleza y la poesía. Y esto, así creímos, es el caso de Puccini con su hermosa Boheme.

 La música y fundamentalmente esta historia de amor, tan creíble, están amalgamadas en una ópera de extrema belleza, donde nada es superfluo y contada casi con un ritmo cinematográfico. No por algo es una de las  óperas  clásicas mas representada en el mundo.

Hay obras que merecen (y piden) abstracción. Hay surrealistas, hay totalmente oníricas, las hay atemporales, etc. Pero hay, por cierto, aquellas que solo les cabe el "realismo" porque necesitan de una época y de un entorno espacial adecuado a lo que cuentan.

Entonces,a quienes nos inclinamos por lo "avanzado" por lo "novedoso",  lo "diferente", anteponerlo no resulta mas que un capricho, muchas veces petulante y por ende superfluo.

Puccini ubica esta historia en 1840 en el barrio latino de París, pero la escribe y estrena en 1896. Rodeado de esa vida bohemia de pintores, músicos, poetas y filósofos que también compartían ese "mundo" tan rico intelectualmente que gestará los artistas que revolucionarán las artes y hasta la historia del siglo XX

Ese mundo de Picasso, de Toulusse Lautrec, del mismo Puccini, tan real como se pudiera, es en definitiva lo que convenimos con Willy Landin en tratar de lograr:

Un  "realismo"  no  "tradicional" sin  "estilizaciones pictóricas"  ni  "repostería formal".

Un realismo creíble y sólido donde todo lo que parece ser: ES.


 
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PROPUESTA ESCENOGRÁFICA de Tito Egurza



Como punto de partida, según lo antedicho,  si bien se acuerda situar la acción entre 1890 y 1900,  desde el punto de vista arquitectónico hubicarse en el París  de esa época, y mas precisamente en el barrio latino,  "los edificios"  no son nuevos y seguramente, datan de 1870 o antes.. De tal forma los 3 temas a resolver:

1- BOHARDILLA para primer  y cuarto acto,

2-  MOMUS  y  sus extriores  para el acto2
3-  LA POSADA para el acto 3

fueron encarados teniendo en cuenta estas características, pero fundamentalmente, en cuanto a los espacios  funcionales, las necesidades de la puesta en escena.


Otro aspecto, muy importante, como pauta de diseño,
se refiere a la continuidad y fluidez del espectáculo.


Fue intención , desde el inicio, tener un solo intervalo. Es decir, "unir en continuidad" el acto 1 con el 2, por una parte y resolver  el mismo criterio para los actos 3 y 4.
A tal fin se utilizó el disco giratorio de 20 m de diámetro con que cuenta el Teatro Colón.

SOLUCIONES FORMALES
   1 - BOHARDILLA  (acto 1 y acto 4)
LA ESCENOGRAFÍA

Una de las claves, en las soluciones escenográficas de  "La Boheme" , es resolver el tema de la bohardilla.

Existe una contradicción espacial de arranque:  Los escenarios líricos son por lo general muy grandes  y la bohardilla donde se juega el reducto de estos 4 jóvenes debería ser  todo lo contrario de un "loft". Deberían estar prácticamente casi hacinados, atiborrados de cosas y objetos propios de su actividad  y con un desorden propio de su vida "bohemia" .
Esto significa que "sobra escenario".
Como compatibilizar estos conceptos con la "ocupación" del espacio visual que genera este tipo de escenarios fue mi preocupación principal al encarar este proyecto.

En primer lugar se "giró" la planta 45 grados para dar una vista "escorzada" y ocupar mas espacio a "lo ancho".



Además se completó  la imagen con soluciones arquitectónicas:

A a izquierda de público,  una terminación de "corte" de lo que podría ser la fachada del edificio

B a derecha de público,  se completó con un pasillo de estrada y la llegada de la escalera de pisos inferiores.
El pasillo lleva baranda y de fondo un gran ventanal vidriado.

C - completando, en altura, con la aparición de una chimenea, que junto a la manzarda logra el aspecto e identidad de bohardilla

El espacio "B"  es utilizado para todas las entradas y salidas de y hacia la bohardilla. Además en el acto 4, en ocasión del solo de Colline quién sale de la bohardilla y canta en el pasillo. Para este momento se produce un "giro" de la escenografía para dejar al personaje  al centro y frente al público.  Al finalizar el solo  el conjunto retoma la posición original










La bohardilla se completa con una ventana semicircular y una gran claraboya  que permiten el juego de luces y climas de los distintos momentos tanto en el acto 1 como en el 4
Para su confección se emplearon tul y tarlatán teñido de negro y sopleteado con gris, simulando suciedad,  en reemplazo de vidrios y/o acrílicos que imposibilitan el control de los reflejos de la luz incidente
LA AMBIENTACIÓN
Se tuvo especial atención en la elección, construcción y tratamiento de toda la utilería que ambientó la bohardilla buscando , casi,  un hiper realismo en su imagen final.
Partiendo de la base  imaginaria en que estos cuatro bohemios "armaron" su refugio con lo que, sus escasos recursos pudieron conseguir.
Así los muebles (mesa, sillas, cama, etc.) no siguen un estilo definido sino mas bien, constituyen un conjunto muy  disímil.
Pinturas , caballete de pintor,  dibujos (Marcelo) , libros, papeles e infinidad de pequeños objetos completan la ambientación

Hasta se tuvo en cuenta en donde dormían estos personajes, para ello,  ya que solo jugaba una sola cama (final de obra) existen en la habitación : elástico de cama y colchonetas enrolladas, mantas etc, que supuestamente dan respuesta.

Especial cuidado se tuvo en el diseño de la estufa a leña (tipo salamandra) verdadera protagonista en el primer acto.
2 - MOMUS  (acto 2)
BOHEM 03
BOHEME 06
LA ESCENOGRAFÍA FUNCIONAL

El criterio principal para la  solución escenográfica del  "Momus" , fue resolver el tema de albergar y permitir  desplazar  a la gran cantidad de gente que interviene en este acto.  Entre protagonistas, coro, coro de niños, banda militar  y figurantes por momentos conviven mas de 130 personas en  el escenario.

A tal fin se plantearon  5 accesos: 2 al frente (paralelos a la embocadura, 1 en diagonal hacia atrás y 2 posteriores (al centro) a un nivel de 1.40 m que desembocaba en una amplia escalera que de 4m se ampliaba a 5m  y tenía un descanso amplio  intermedio.





Los límites estan impuestos por 3  "edificios" que forman  esquina como si  confluyeran 3 calles a un punto.

El central , CARRO 1  es el café Momus  de dos pisos accesibles y un tercero falso con manzarda  ( a la manera de la bohardilla)

A la derecha de público el  CARRO 2  , de 2 pisos accesibles  y el comercio de sombreros en planta baja donde Rodolfo comprará el sombrero a Mimi

A izquierda público el  CARRO 3  en 2 pisos accesibles y comercio de librería en planta baja

Los carros 2 y 3 son reversibles, en su parte de "atrás" contienen las fachadas de la posada del acto 3.
LA ESCENOGRAFÍA ARQUITECTÓNICA

 Los 3 edificios  (que constituyen sendos carros, tienen ventanas practicables y persianas.  Tienen circuitos de iluminación propia incorporado  y ambientación interior  acorde con su uso


PLANO  DEL  CARRO 1  "MOMUS"



PLANO  DEL  CARRO 2  "SOMBREROS"



PLANO  DEL  CARRO 3  "LIBRERÍA"
LA AMBIENTACIÓN
 Tanto el carro 2 como el 3 , (sombreros y librería)  tanto en sus escaparates como en su interior contenían los elementos necesarios, velados de exprofeso para disminuir su atracción con cortinas de Voile crudo translúcido .

Pero el carro 1 (café Momus)  ya que sus grandes vidrieras y público en su interior y lo mismo el piso superior , con gente y ventanas abiertas, constituyó un motivo especial de ambientación

En ambas plantas se  trataron las paredes interiores con decoración tipo empapelado de época y pinturas  de Lautrec e impresionistas.
Ademaás se agregaron en fachada e interior farolitos eléctricos ya que en esa época, solo en zonas de París y algunos comercios importantes, ya existía la electricidad.
BOHEME 04
3 - LA POSADA  (acto 3)
BOHEME 05
LA ESCENOGRAFÍA

El acto de la pasada es un exterior, nocturno y en pleno invierno (nieve) en las afueras de París.
Se resolvió con 2 edificios laterales * a derecha, el mas grande, la Posada y izquierda un local para los guardias. Supuestamente de una especie de aduana.
Hace falta un portón (que deben abrir los guardias para que pasen personajes del coro y figurantes en el principio del acto. Esto se resolvió con un muro bajo posterior y un portón de rejas de 2 hojas.
Los edificios, como se dijo, fueron construidos en el reverso de los carros 2 y 3 del segundo acto (solo había que darlos vuelta).
Se completó con bultos y otros objetos de utilería

La tarea principal consistió en el tratamiento "nevado" de todo el conjunto. Incluyendo un tapete con relieves pronunciados.

El otro problema a resolver fue la  NIEVE CAYENDO
Esto se intentó resolver con trozitos de gaza de nylon cayendo en 2 planos. El efecto era muy creíble pero el inconveniente consistía en que solo se los veía cuando eran iluminados por la luz de la escena.  El tema era que si se ponía luz para la nieve se perdía el clima nocturno ya que el piso también era blanco.

Había otro problema visual a resolver:   la escena merecía un espacio con neblina que el humo y la niebla artificial no podía conseguir ya que marcarían en forma muy notoria los rayos de los reflectores.

La solución fue única y simultanea usando un tul  que cubría toda la boca de escena que por un lado generaba el aspecto plástico deseado.  Y mediante el uso de proyecciones frontales se pudo resolver el complemento necesario para la nieve cayendo


PLANO DE  LA POSADA - REVERSO DEL CARRO 2


PLANO DEL MURO Y PORTÓN DE REJAS

 
 
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.CRITICA

.JJUEVES  23 de Marzo.2006

"La bohème", con una versión de alta jerarquía

Nuestra opinión: excelente
No pudo ser más alentadora y reconfortante la versión de "La bohème", de Giacomo Puccini, ofrecida en la inauguración de la temporada lírica del Teatro Colón. A partir de la dirección musical de Stefan Lano, caracterizada por una lectura alejada de la tradición, renovada mirada de la partitura, el alto rendimiento del cuadro de cantantes y una puesta escénica admirable desde todos los aspectos del teatro musical, se asistió a un espectáculo de muy alta jerarquía artística, acorde con la historia del escenario.

En relación con la escena creada por el equipo de Willy Landin, Tito Egurza, Daniela Taiana y José Luis Fiorruccio, fue todo un acierto de la marcación teatral, la naturalidad del gesto, la caracterización de los personajes, la ubicación de los momentos fundamentales para cada personaje y la ausencia de perturbación en las arias y dúos.

También fue acertado no traicionar a un hombre de teatro como Puccini, con un marco escénico plásticamente lleno de detalles y realismo y la utilización sabia del escenario giratorio, recurso que dio continuidad a las dos primeras escenas y a la última durante la intervención de Colline.

Un vestuario ideal con detalles de buena hechura y diseño y una iluminación muy bien tratada que contribuyó a crear un espectáculo realmente sugerente.

En definitiva, una apertura brillante que mostró en toda su realidad el potencial incomparable del Teatro Colón para servir a Puccini con la calidad musical y escénica que merece.

Por Juan Carlos Montero  
JUEVES  23 de Marzo.2006

Precisa y reflexiva


La escenografía realista de Tito Egurza y el encuadre de época apenas desplazado de la París de 1830 al momento en que Puccini compuso La Bohème despejaron todos los prejuicios que el conservador público del gran abono había montado sobre la idoneidad artística del régisseur Willy Landin. El clasicismo de la puesta se convirtió así en un estratégico plafón para apreciar el siempre pulcrísimo trabajo de Landin.

Un marcado gusto por los detalles de ambientación, junto con la cuidada iluminación de José Luis Fiorruccio, colocan esta puesta en las fronteras del lenguaje teatral, muy cerca del cine.

El cuadro callejero frente al café Momus señala la culminación en el trabajo de esta producción. Una escenografía concebida en diversas alturas (escaleras, un café dividido en dos plantas y gran cantidad de ventanales) brinda numerosos espacios para que Landin ordene con minuciosidad la siempre conflictiva presencia de coros y figurantes en el escenario. La iluminación cenital da jerarquía a cada protagonista mientras el movimiento de los diferentes cuerpos completa la verosimilitud al cuadro.

Los logros de esta producción no terminan en lo puramente teatral.

La orquesta sonó precisa y flexible bajo la batuta de Stefan Lano.
Sandra de la Fuente    
 

Una llamativa puesta de "La Boheme"

Para muchos la más sentida, la más espontánea y la más hermosa de todas las creaciones de Puccini, "La Boheme" inauguró el martes la temporada lírica oficial del Colón, con una versión que debe ser mirada desde diferentes costados.

Cabe destacar en primer lugar que a despecho de ciertos detalles  la nueva producción a cargo de Willy Landin resultó en general de grato efecto visual y teatral. De corte netamente tradicional pero para nada rutinaria ni anodina, esta puesta contó con una primorosa escenografía diseñada por Tito Egurza, a la que se sumaron figurines elegantes y de finas tonalidades, realizados por Daniela Taiana. ....

Carlos Ernesto Ure  

Realismo radical y moderno

Willy Landin y el escenógrafo Tito Egurza recrearon con justeza la París de 1900.
Una de las paradojas de esta clase de espectáculos de alta complejidad es que el equilibrio entre las distintas partes sólo se logra cuando cada una de ellas sería capaz de destacarse por sí sola. Dicho de otra manera: lo teatral sólo resulta fluido cuando la música funciona y la música termina de funcionar únicamente cuando lo dramático corre por carriles aceitados. En ese sentido, tanto el magistral trabajo de Stefan Lano y de la Orquesta Estable del Colón como la brillante apuesta por el realismo realizada por Willy Landin, el escenógrafo Tito Egurza, la vestuarista Daniela Taiana y el iluminador José Luis Fiorruccio –un realismo sin medias tintas y sin nada de tradicional; absolutamente moderno en su radicalidad– se conjugan con un elenco elegido con criterio y un coro (dirigido por Salvatore Caputo) que tuvo precisión y expresividad, para lograr exactamente eso que la ópera busca siempre y no consigue casi nunca.

La manera en que el músico Shaunard consigue el dinero con el que ha comprado algo de vino, tocando sin descanso para acompañar la agonía del loro de un burgués, dice mucho acerca de ese grupo de artistas cuyo arte nadie reclama, marginales y a la vez críticos de la sociedad establecida. Ese grupo de amigos en el que las dos mujeres, Musetta y Mimì (como en el tango), entran y salen al compás de sus desavenencias con los protagonistas, de sus afanes de libertad sexual y, finalmente, de la tuberculosis, podría prestarse para adaptaciones diversas (de hecho una obra como Rent no es otra cosa que una versión algo aggiornada de estas escenas de la vida bohemia). Shaunard bien podría componer jingles y Marcello ser decorador de vidrieras de shopping. Sin embargo, es en el juego con las leyes del realismo –de un realismo sucio, cercano al naturalismo– y en la relación con París y con ciertos mitos de la vida artística –entre ellos la tuberculosis y la muerte joven– donde la historia cobra toda su potencia. Esa muerte en silencio de una heroína absolutamente antiheroica, en todo caso, difícilmente podría ser más conmovedora en otro lugar que en una buhardilla parisina atravesada por el frío.

Landin hace un pequeño movimiento al situar la escena más cerca de los comienzos del siglo XX que del 1830 marcado por el libreto, pero esa traslación, lejos de alterar la trama, la hace más creíble. Pero, además, asigna acciones relevantes a todos los personajes en los momentos en que no cantan, llena de sentido los tiempos muertos y maneja con destreza planos de acción simultáneos, como en la formidable escena en el café Momus, con personajes situados en dos pisos y la iluminación, soberbiamente manejada por Fiorruccio, diseñando la alternancia entre las escenas de conjunto y los acercamientos a pequeños grupos o personajes individuales. El hecho de que, como hacía mucho que no sucedía en el Colón, el público haya aplaudido la aparición de la escenografía del segundo acto, dice bastante, por otra parte, acerca de la precisión del trabajo de Egurza.
Stefan Lano, junto a la Estable, logró una riqueza de matices expresivos y una transparencia en el señalamiento de motivos y planos sonoros de nivel excepcional.
Por Diego Fischerman  
(2)

Puesta tradicional, pero renovada

Tanto que se discute si las puestas de ópera tienen que ser renovadoras o tradicionales cuando lo único que realmente importa es lograr un planteo estético coherente, más allá del criterio, el estilo o la época que se prefiera.

Ahora, en "La bohème", Landin apostó por una puesta tradicional que refirma que su posición estética busca la excelencia sin importar de qué manera.

En esta puesta hay que señalar los méritos del régisseur en varios aspectos, pero sobre todo en su función de director de actores. Pero lo más importante es que pudo renovar visualmente la puesta realista (y convencional.

Tito Egurza, en la escenografía, diseñó una arquitectura que contempló la distribución del espacio en distintos niveles, mediante escaleras y rampas, como también en la construcción de casas de dos pisos (en la escena del café Mumis), ocupadas por figurantes. La iluminación de José Luis Fiorruccio consiguió, por un lado, un dramático juego de contrastes y acertadas atmósferas, y por el otro subrayó los momentos protagónicos de los cantantes. El vestuario de Daniela Taiana, si bien no se ajusta a la época original, fue brillante en su concepción, con detalles en materia de sombreros y vestidos realmente muy atractivos.

De esta manera, Willy Landin demostró que, cuando hay creatividad y vuelo imaginativo, la elección de un criterio no es una limitación para lograr un óptimo resultado.

Susana Freire   

Buena "Bohème" en apertura del Colón
Con esta ópera, el Teatro Colón acaba de iniciar su temporada lírica, logrando un éxito considerable. Dirigida por Stefan Lano, la Estable del Colón interpretó la compleja orquestación pucciniana con cuidado formal. La labor de Lano es intensa, visceral y llena de comunicatividad, y configura un nuevo y notable eslabón en su residencia en el Colón.
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Un aplauso en el comienzo del segundo cuadro, luego de que el escenario giratorio muestra a los espectadores la rutilancia de un París de fiesta
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Visualmente el espectáculo es bello y fluctúa entre el realismo, el romanticismo y el impresionismo.
Egurza en la escenografía y Taiana en el vestuario contribuyeron a una visión tradicional de la ópera de Puccini,  Las luces de Fiorruccio crearon ese mundo de sensaciones e impresiones que rodean a la historia, como en el cuadro tercero.
Por: Eduardo Giorello  

Canto Lirico

Excelente apertura de Temporada en el Teatro Colón

    Siempre es un riesgo para un Teatro encarar una nueva puesta de “Bohéme”.Las autoridades de nuestro primer coliseo tomaron el desafío y el resultado ha sido sencillamente excelente

Puccini fue respetado hasta en los más pequeños detalles, tanto en lo musical como en lo visual y el producto final ha sido deslumbrante.
En lo visual, la corpórea y realista escenografía de Tito Egurza es de una gran belleza, pero además absolutamente funcional, con una utilización muy adecuada del escenario giratorio.
Supo resolver, con distintos niveles, el generalmente complicado ámbito del Café Momus, incluso incorporando al mismo un piso adicional integrado a la acción. Esto permitió evitar las habituales aglomeraciones que se producen en dicho acto. Excelente trabajo.
De igual calidad fue el vestuario creado por Daniela Taiana. Muy colorido pero manteniendo siempre una unidad cromática. Cabe destacar el exacto estilo del elegante vestido de Musetta del segundo acto y el colorido y original vestuario de Parpignol.
Dentro de este marco Willy Landín realizó un minucioso trabajo, cuidando cada detalle, marcando a los cantantes en forma totalmente natural y siendo fiel a Puccini en cada momento. Los pequeños, pero valiosos, detalles de ambientación, acompañados por el muy buen trabajo de iluminación de José Luis Fiorruccio revalorizan el excelente trabajo de Landín y el espectáculo en general.

por Dr. Alberto Leal  

 
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